La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo y con el paso de los años ésta se ve afectada. Normalmente, se va quedando más delgada, pierde grasa y ya no suele estar tan tirante ni tan lisa. Y, aunque la genética y el estilo de vida tiene mucho que ver, cada cuerpo es un mundo y cada persona tiene un tipo de piel diferente.
Por eso, es importante conocer nuestro tipo de piel y observarla bien para saber cómo cuidarla y evitar así un pronto envejecimiento. Además, a cada edad la piel tiene unas necesidades diferentes y debe ser tratada con una adecuada rutina y tratamiento.
A continuación, vamos a explicar cómo evoluciona la piel con la edad:
- A los 20, la piel se encuentra en uno de sus mejores momentos: firme, con un tono uniforme y sin arrugas. En este punto, los cuidados de la piel se centran en una limpieza e hidratación diaria.
- A los 30, la regeneración de la piel se empieza a ralentizar y puede empezar a perder luminosidad y estar algo menos tensa. Llegan las primeras arrugas y el cuidado diario de la piel será cada vez más importante.
- A los 40 las arrugas se empiezan a notar algo más, siendo ya más profundas y van apareciendo los primeros signos de flacidez. En este punto, además de la limpieza diaria del rostro, se deberá combinar con productos específicos para frenar el envejecimiento.
- A los 50 y con la llegada de la menopausia, la piel da un giro y se hace mucho más fina. Pierde firmeza y se aprecian más las arrugas. En este punto hay que cuidar de manera más consciente y constante la piel, además de plantearse algún tratamiento para mejorar su aspecto.
- De los 60 en adelante, las arrugas son ya algo habitual en la piel. Los cuidados seguirán siendo los mismos que en años anteriores e incluso se podrían añadir cuidados extra para mejorar el estado de la piel.
En Teringel Belleza llevamos más de 45 años trabajando en sector y nos preocupamos por el cuidado de la piel de nuestros pacientes. Por eso, la primera cita es gratuita en la que realizamos un diagnóstico completo para poder